Me duele esta ciudad,
me duele esta ciudad cuyo progreso se me viene encima
como un muerto invencible,
como las espaldas de la eternidad dormida sobre cada una de mis preguntas.
Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima,
ese llanto es una aventura fatigada,
una mala razón para exhibir las mejillas.
En estas palabras hay un poco de polvo egipcio,
hay unas cuantas vendas, hay un olor de pirámides adormecidas en el algodón del pasado,
y hay también esa nostalgia que nos invade en ciertas tardes,
cuando la lluvia se enreda en nuestro corazón como los cabellos húmedos y largos
de una mujer desconocida.
Estuve atento a la edificación de los templos, al trazo de las grandes avenidas,
a la proclamación de los hospitales, a la frase secreta de los enfermos,
vi morir los antiguos guerreros,
sentí cómo ardían los ángeles por el olor a vuelo quemado.
Me duele, pues, esta convocatoria inofensiva, esta novia de blanco,
esta mirada que cruzo con mi madre muerta,
esta espina que corre por la voz, estas ganas de reír y llorar a mansalva,
y el trabajo de ustedes, los constructores de la nueva ciudad,
los sacerdotes de las nuevas costumbres, los muertos del futuro.
Me duele la pulcritud inútil, la voluntad académica,
la cortesía de los ciegos,
la caricia torva como una virgen insatisfecha.
Mirad las excavaciones de la noche,
escuchen a Lázaro conversando con sus sepultureros,
mostrándoles su anillo de compromiso con la Divinidad.
Vean a Lázaro en el restaurant y en el tranvía,
en el ataúd y en el puente, en el animal y en su plato de carne.
Sí, me duele este atardecer,
esta boca de sol y de verano.
23 de enero de 2010
Épica (por José Carlos Becerra)
5 de enero de 2010
DIFERENCIA ENTRE NIÑAS Y MUJERES (autoría de no sé quién)
Las niñas quieren controlar al hombre en sus vidas.
Las mujeres, saben que si el hombre es realmente suyo,
no hay necesidad de control.
Las niñas te gritan porque no las llamas.
Las mujeres están demasiado ocupadas para
darse cuenta que no las has llamado.
Las niñas tienen miedo de estar solas.
Las mujeres lo utilizan como
tiempo para su crecimiento personal.
Las niñas ignoran a los buenos hombres.
Las mujeres ignoran a los malos.
Las niñas te hacen que vuelvas a casa.
Las mujeres hacen que quieras volver a casa.
Las niñas dejan su agenda abierta y esperan
a que su hombre hable para hacer planes.
Las mujeres hacen sus planes y cariñosamente
notifican a los hombres para que ellos se
integren como mejor les convenga.
Las niñas monopolizan el tiempo de su hombre.
Las mujeres se dan cuenta de que un poco de
espacio, hace del tiempo juntos algo más especial.
Las niñas creen que un hombre que llora es débil.
Las mujeres ofrecen su hombro y un pañuelo.
Las niñas lastimadas por un hombre, hacen que
todos los hombres paguen por eso.
Las mujeres saben que fue sólo un hombre.
Las niñas se enamoran y persiguen sin descanso.
Las mujeres saben que algunas veces el que tú amas
no te amará y continúan su camino sin rencor.
Las niñas leen esto y harán una mueca.
Las mujeres lo pasarán a otras mujeres maduras.
En fin, tú decide... niña o mujer.
Las mujeres, saben que si el hombre es realmente suyo,
no hay necesidad de control.
Las niñas te gritan porque no las llamas.
Las mujeres están demasiado ocupadas para
darse cuenta que no las has llamado.
Las niñas tienen miedo de estar solas.
Las mujeres lo utilizan como
tiempo para su crecimiento personal.
Las niñas ignoran a los buenos hombres.
Las mujeres ignoran a los malos.
Las niñas te hacen que vuelvas a casa.
Las mujeres hacen que quieras volver a casa.
Las niñas dejan su agenda abierta y esperan
a que su hombre hable para hacer planes.
Las mujeres hacen sus planes y cariñosamente
notifican a los hombres para que ellos se
integren como mejor les convenga.
Las niñas monopolizan el tiempo de su hombre.
Las mujeres se dan cuenta de que un poco de
espacio, hace del tiempo juntos algo más especial.
Las niñas creen que un hombre que llora es débil.
Las mujeres ofrecen su hombro y un pañuelo.
Las niñas lastimadas por un hombre, hacen que
todos los hombres paguen por eso.
Las mujeres saben que fue sólo un hombre.
Las niñas se enamoran y persiguen sin descanso.
Las mujeres saben que algunas veces el que tú amas
no te amará y continúan su camino sin rencor.
Las niñas leen esto y harán una mueca.
Las mujeres lo pasarán a otras mujeres maduras.
En fin, tú decide... niña o mujer.
15 de diciembre de 2009
Al ver pasar a la gente (de Gonzalo Osses-Vilches)
Al ver pasar a la gente,
¿Nunca te has preguntado quiénes son,
por qué luchan, qué sienten, qué hacen?
¿serán protagonistas de historias románticas,
serán esclavos de una rutina amarga,
serán juguetes del destino o marionetas de Dios?
Al ver pasar a la gente,
al caminar junto a ella, tú sientes, al igual que yo,
que no caminas entre ganadores y perdedores,
sino que sabes que caminas entre sobrevivientes.
Entre sobrevivientes de revoluciones hechas por falta de comida,
entre sobrevivientes de guerras que comienzan durante un partido de ajedrez.
Al ver pasar a la gente,
te das cuenta que paseas entre hombres y mujeres sin nombre,
hombres y mujeres indiferentes para ti,
cuyas vidas no conocemos y cuyas muertes no nos causan nada.
Son sólo muertes; muertes que leemos en los diarios matutinos,
obituarios fríos, nombres sin rostros.
Al ver pasar a la gente,
¿no te gustaría conocer sus historias? ...a mí sí.
me gustaría saber de sus sueños, aprender sus razones para sobrevivir.
contar sus historias; inventándoles momentos alegres,
regalándoles felicidad.
Creo que debería empezar por mí,
creo que debo comenzar por mí historia.
Por la historia del amante abandonado.
Por la historia del amigo traicionado.
Por la historia del soñador que despierta
en medio de un torrente de mentiras verdaderas.
Serán cuentos de infiernos y cielos,
de noches con sol y días con luna,
de corazones negros cicatrizados
y ventanas por donde ya no se asoma el sol.
Es la repetición de la vieja historia,
lo mismo, pero con distintos actores.
Los mismos sentimientos entremezclados
y las mismas perversiones colectivas,
relaciones autodestructivas, valores alterados,
niños olvidados y dioses censurados.
Al ver pasar a la gente, ahora,
me doy cuenta que no quiero contar historias;
es todo, es siempre lo mismo.
Tampoco contaré mi historia.
Si quieres saberla... imagínatela.
párate en una esquina
y al verme pasar con el resto de la gente,
Invéntame un final feliz.
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